El delfín mular: el embajador de los océanos
Tiene la capacidad de establecer relaciones con los humanos y despierta un gran cariño tanto en niños como en adultos. Es un excelente imitador, capaz de reproducir sonidos. El delfín mular es una de las especies más emblemáticas de los océanos.
¡Descubre a este animal tan fascinante!
Aspecto y comportamiento
El delfín mular se identifica fácilmente por su aleta dorsal curvada y su hocico bien marcado.
Los delfines mulares presentan variaciones en su coloración, que va del gris claro al carbón, incluyendo un patrón de coloración invertido (oscuro en el dorso y claro en el vientre), lo que les permite camuflarse. Dependiendo de la ubicación, también es posible encontrar algunas manchas más oscuras en la zona ventral.
Vive en grupos y se comunica con otros delfines mediante una combinación única de silbidos, chasquidos y sonidos, que también utiliza para detectar e identificar objetos y presas bajo el agua, a través del eco (la denominada «ecolocalización»).
A pesar de nadar muy rápido, el delfín mular no es un animal ligero: tiene un peso medio de 200 kg y algunos ejemplares pueden llegar a alcanzar los 500 kg.
Este delfín tiene un cuerpo completamente adaptado para poder nadar muy rápido. En la parte superior de la cabeza posee un orificio, llamado espiráculo, por el que respira y produce sonidos.
La cognición de los delfines es relativamente sofisticada entre los animales no humanos. Lo que la investigación científica ha demostrado es lo siguiente:
- son capaces de aprender y comprender el concepto de «igual», ya sea a través de estímulos visuales, auditivos o ambos;
- pueden recordar silbidos característicos y sonidos específicos de otros delfines;
- cooperan entre sí, estableciendo estrategias de caza, apareamiento o defensa;
- poseen la capacidad de imitar comportamientos vocales o motores.
Hábitat y alimentación
Podemos encontrar al delfín mular en diversos entornos, tanto en aguas poco profundas como en aguas más profundas. Es un animal adaptado a vivir en estuarios, bahías, aguas costeras poco profundas o en mar abierto, en zonas oceánicas más alejadas.
Puede cazar solo o en grupo. Su alimento preferido son los peces de tamaño pequeño y mediano (como las sardinas o los jureles), los chocos, los calamares y los crustáceos. Tiene, de media, entre 80 y 100 dientes cónicos, todos iguales, que utiliza para capturar estos alimentos.