Tortuga boba: la viajera incansable
También se la conoce como tortuga cabezona, por ser la especie con la cabeza más grande (en proporción con el cuerpo).
Las aletas delanteras le sirven para impulsarse, mientras que las traseras le permiten orientarse. La duración media de sus inmersiones oscila entre los 15 y los 30 minutos. También es conocida por sus mandíbulas muy fuertes.
Aspecto e Comportamiento
Su color varía según la edad, pasando del marrón o negro (en las crías) a tonos más amarillentos y rojizos (en los adultos). Tiene ojos de color marrón oscuro, un pico similar al de un loro y mandíbulas amarillas extremadamente poderosas
Estos animales pasan toda su vida en el mar, a excepción de las hembras, que regresan a la misma playa donde nacieron para desovar. Durante los primeros 7-15 años, su vida transcurre íntegramente en los océanos y, dado que la ciencia aún no ha desentrañado este periodo, se le conoce como «lost years» o «años perdidos».
Por lo general, las crías emergen de debajo de la arena durante la noche y siguen el reflejo de la luz de la luna hasta el océano.
Hábitat y alimentación
Esta especie es migratoria y se distribuye por todos los océanos, a excepción de las aguas más frías del Ártico y la Antártida. Cada animal puede recorrer varios cientos de kilómetros hasta llegar a las zonas de reproducción. Los ejemplares adultos prefieren las zonas costeras de las regiones templadas y subtropicales, mientras que los juveniles se encuentran casi exclusivamente en alta mar, y migran hacia las zonas costeras tras alcanzar la madurez.
Es una especie omnívora, conocida por sus fuertes mandíbulas, que les permiten alimentarse de diversos tipos de animales con concha o caparazón, como el cangrejo, los mejillones y otros bivalvos, pero también pueden comer animales de cuerpo blando como las medusas.